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Neuromarketing

El Marketing en la Alimentación, música para los oídos o la venta a cualquier precio?

 

En este breve comentario no me andaré por las ramas, lo he comentado muchas veces “desde que ingresó el marketing a la alimentación, salud y educación las cosas solo empeoraron” ahora me toca fundamentar en este blog  esto que he dicho innumerables veces.

¿CUÁL ES EL NEGOCIO, LA SALUD O LA ENFERMEDAD?

Desde que la alimentación y la enfermedad se convirtieron en un “negocio” tanto económico como político, resultó evidente para muchos empresarios que era necesario el ingreso de una ciencia que les permitiera, bajo el concepto de la competencia, sacar ventaja sobre otros empresarios del mismo rubro, eso significaba optimizar sus recursos, gastar menos y ganar más, respetando los mínimos estándares exigidos por las leyes, para que no los sacaran del mercado.

EL MARKETING Y LA ALIMENTACIÓN

Dentro de esta estrategia el marketing alimentario se convirtió en un gran aliado, junto a otras ciencias, pues permitía resaltar algunas características llamativas de determinado producto y “esconder” o hacer menos evidentes las negativas, un ejemplo grosero se observa en la publicidad de los cigarrillos desde los años 40, donde se quería reflejar que fumar era desde varonil, enigmático, intelectual y un largo etc. cuando en realidad es un hábito que ha causado sufrimiento y muerte en muchas personas.

En el campo de la alimentación el ingreso del marketing como herramienta del mercantilismo viene causando estragos lamentables, desde hacer creer que una bebida llena de colorantes, saborizantes, azúcar y etc. nos da alegría o publicidad engañosa “con base científica”, como es el caso de cereales refinados fortificados con determinado nutriente, donde se obvia descaradamente que para refinarlos les quitaron todo lo nutritivo y lo que ahora le añaden de manera artificial no cubre ni el 1% de todo el valor nutricional que le quitaron.

 

EL AZÚCAR Y LOS NIÑOS

Podría presentar innumerables casos, pero rompería mi promesa de hacer comentarios cortos que más que presentar conclusiones definitivas, inviten al debate o a la investigación, pero no puedo dejar de mencionar, parafraseando al destacado Blgo. peruano Jorge Bentín, la industria del azúcar (blanca, rubia o teñida) correrá el mismo destino que la industria del tabaco, pues pocas sustancias son tan dañinas y adictivas como este producto, venderle esto a nuestros niños es una de las más grandes fallas históricas que estamos cometiendo, urge despertar a la luz de la actual evidencia científica!

A pesar de lo que diga el marketing, la verdad se abre paso como un poderoso río que recupera su cauce original, estoy convencido que en el mundo actual del internet, blogs, youtube, etc. a una velocidad nunca antes vista, las aguas retomaran su verdadero cauce y la verdad saldrá a flote.

Te animo a comentar, tus comentarios son valiosos para todos nosotros.

 

 

Raúl Manrique Maidana

Exorcizando la grasa

Desde hace décadas nuestros sistemas de salud nos vienen dando sistemáticamente una serie de “recomendaciones saludables”, pero al parecer algo no debe estar funcionando bien, pues si bien tengo que reconocer que  cada día vivimos más, no es menos cierto que cada día vivimos más y más enfermos

¿Qué pasa con las recomendaciones de salud?

Esto me hace recordar la inocencia de muchos que, por ejemplo,  consideran que tener acceso a internet en sus celulares es un gran avance de la tecnología, cuando en realidad es una manera muy práctica de hacerlos “mejores empleados” al producir más y además  “mejores consumidores”, pero más felices y sanos? No, no lo creo, eso no es negocio.

Pero retomemos la primera pregunta, las recomendaciones que recibimos de nuestros sistemas de salud, ¿Están funcionando? ¿Es probable que no las estemos siguiendo de manera adecuada? O será que simplemente no son recomendaciones adecuadas, al menos, no para todos igual.

Atrapando la tortuga

Una de las recomendaciones de salud más lamentables que han quedado grabadas en el subconsciente colectivo es que para reducir el colesterol en sangre (lo mismo que para bajar de peso) es necesario reducir de manera importante el contenido de grasas en nuestra alimentación y mantener relativamente elevado nuestro consumo de carbohidratos “sanos” (55 – 60%).

 

 

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Fundamento fisiológico básico y error garrafal multibillonario

En términos generales, para la elevación del colesterol en sangre (dislipidemias), es necesario sufrir de Resistencia a la Insulina (RI) y el principal estimulante de esta es el carbohidrato (papa, arroz, fideos, menestras, frutas, lácteos, tubérculos)!! Sí, los mismos alimentos que te recomiendan con sanos y te dicen fundamentales para mantenerte con vida!! Pero a la luz de las actuales evidencias son los principales causantes de RI y por lo tanto de dislipidemia, sobrepeso-obesidad, diabetes, hígado graso y un largo etc. La grasa (no frita) más bien tiene un efecto protector por el efecto incretina que tienen, pues activan la GLP-1 a nivel intestinal, que reduce los triglicéridos y aumenta el colesterol bueno o HDL

El marketing y la pesadilla norteamericana

La conclusión, desde mi modesto entender, es que dentro de la visión de Salud-Enfermedad de nuestros “sistemas modernos” de salud, infestados por el marketing y la fiebre de “más gano mejor es mi negocio”, el sistema funciona a la perfección, pues se mantiene un mercado cautivo que consumirá cada año más y más medicamentos, más allá si esto es bueno o malo, no estoy en función de juez, la pregunta clave es, ¿Te está sirviendo? La respuesta cae como fruta madura….

 

 

Raúl Manrique Maidana

El Síndrome metabólico ¿Una enfermedad que avanza o solo un subproducto de la ignorancia?

El síndrome metabólico se conoce como una reunión de varias “enfermedades” o factores de riesgo en una misma persona que lo predisponen a enfermedad cardiovascular o diabetes tipo 2. Hasta el momento parece tener confundidos a la gran mayoría de especialistas que no tienen claro los indicadores para su diagnóstico ni mucho menos el tratamiento, baste decir que su crecimiento entre la población en el mundo solo puede compararse al aumento de casos de sobrepeso-obesidad o diabetes tipo 2.

Tratando de desentrañar el origen

El origen de este “grupo de enfermedades” es la resistencia a la insulina. Dicha resistencia empieza en el hígado para trasladarse con el tiempo al músculo, haciendo que las patologías que lo componen progresen lenta, pero inexorablemente.

Las verdades mientras más simples, más verdades

Si partimos del concepto que nuestro cuerpo ha funcionado de manera adecuada durante cientos de miles de años y que se supone somos “la mejor producción” de los seres vivos en la Tierra,  ¿Cómo es posible que seamos la especie que vive más enferma? ¿Será que no todo es lo que parece? ¿Cuál es el error?

 

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Primer equivocación puesta en evidencia

Como indiqué, el origen del Síndrome Metabólico es la resistencia hepática a la insulina, esa resistencia ocasiona que nuestro hígado siga produciendo carbohidratos por vía de la Neoglucogénesis a pesar de que la insulina subió en sangre luego de una comida. En otras palabras, en ayunas nuestro hígado produce glucosa, pero cuando comemos la insulina aumenta en sangre y eso debería detener la producción de nueva glucosa por Neoglucogésis Hepática. Pero en el Síndrome Metabólico ese control no sucede. Sin embargo, qué pensarías si te dijera que esa Resistencia Hepática a la Insulina no es fisiopatológica, sino todo lo contrario, es fisiológica e incluso necesaria para mantenernos con vida durante 190 mil años!

Cómo es eso posible?

Muy simple, la agricultura existe hace muy poco tiempo, aproximadamente 10 mil años, pero el hombre moderno se calcula que tiene 200 mil años! Por lo tanto los otros 190 mil años necesitaba de esa Resistencia Hepática a la Insulina para sobrevivir, pues al no tener carbohidrato exógeno debía proveerse del mismo a partir de la proteína y grasas de la alimentación. En otras palabras el ser humano cazaba, comía proteínas y grasas (muy poco carbohidrato) y se veía forzado a convertir esa alimentación en carbohidrato a través de la Neoglucogénesis, de la misma manera que un pez, que a pesar de vivir en el océano es capaz de aprovechar el oxígeno del agua, pero no podría vivir en tierra firme rodeado de oxígeno.

En conclusión

La Resistencia Hepática a la Insulina fue una adaptación deseable y necesaria en un medio donde la provisión de carbohidrato exógeno era mínima y la actividad física pan de cada día. El Síndrome Metabólico no es una enfermedad que se hereda, sino que es la suma de la ignorancia y del constante bombardeo de la industria “¿alimenticia?” y del marketing, que nos llena de productos plagados de carbohidratos desde los complejos hasta los simples…..  ASÍ DE SIMPLE!

 

 

Lic. Raúl Manrique