Exorcizando la grasa

Desde hace décadas nuestros sistemas de salud nos vienen dando sistemáticamente una serie de “recomendaciones saludables”, pero al parecer algo no debe estar funcionando bien, pues si bien tengo que reconocer que  cada día vivimos más, no es menos cierto que cada día vivimos más y más enfermos

¿Qué pasa con las recomendaciones de salud?

Esto me hace recordar la inocencia de muchos que, por ejemplo,  consideran que tener acceso a internet en sus celulares es un gran avance de la tecnología, cuando en realidad es una manera muy práctica de hacerlos “mejores empleados” al producir más y además  “mejores consumidores”, pero más felices y sanos? No, no lo creo, eso no es negocio.

Pero retomemos la primera pregunta, las recomendaciones que recibimos de nuestros sistemas de salud, ¿Están funcionando? ¿Es probable que no las estemos siguiendo de manera adecuada? O será que simplemente no son recomendaciones adecuadas, al menos, no para todos igual.

Atrapando la tortuga

Una de las recomendaciones de salud más lamentables que han quedado grabadas en el subconsciente colectivo es que para reducir el colesterol en sangre (lo mismo que para bajar de peso) es necesario reducir de manera importante el contenido de grasas en nuestra alimentación y mantener relativamente elevado nuestro consumo de carbohidratos “sanos” (55 – 60%).

 

 

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Fundamento fisiológico básico y error garrafal multibillonario

En términos generales, para la elevación del colesterol en sangre (dislipidemias), es necesario sufrir de Resistencia a la Insulina (RI) y el principal estimulante de esta es el carbohidrato (papa, arroz, fideos, menestras, frutas, lácteos, tubérculos)!! Sí, los mismos alimentos que te recomiendan con sanos y te dicen fundamentales para mantenerte con vida!! Pero a la luz de las actuales evidencias son los principales causantes de RI y por lo tanto de dislipidemia, sobrepeso-obesidad, diabetes, hígado graso y un largo etc. La grasa (no frita) más bien tiene un efecto protector por el efecto incretina que tienen, pues activan la GLP-1 a nivel intestinal, que reduce los triglicéridos y aumenta el colesterol bueno o HDL

El marketing y la pesadilla norteamericana

La conclusión, desde mi modesto entender, es que dentro de la visión de Salud-Enfermedad de nuestros “sistemas modernos” de salud, infestados por el marketing y la fiebre de “más gano mejor es mi negocio”, el sistema funciona a la perfección, pues se mantiene un mercado cautivo que consumirá cada año más y más medicamentos, más allá si esto es bueno o malo, no estoy en función de juez, la pregunta clave es, ¿Te está sirviendo? La respuesta cae como fruta madura….

 

 

Raúl Manrique Maidana

4 pensamientos sobre “Exorcizando la grasa”

    1. Estimado José, en líneas generales es evitar los hidratos de carbono, esto incluye frutas y lácteos, y claro está harinas, cereales, menestras, pan, fideo, tubérculos y similares. Esto puede modificarse si se hace ejercicio físico, en ese caso se recomienda recuperar los depósitos de carbohidratos post entrenamiento. Sí se puede consumir proteínas y grasas incluso saturadas no fritas. Saludos cordiales.

    1. Así es mi estimado Daniel, como siempre digo, desde que el marketing ingresó a la educación, alimentación y salud, todo empeoró, pues solo busca la producción de dinero antes que el beneficio real a las personas. Saludos cordiales.

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